***Inés Jiménez, es la primera «Eco Mujer Maravilla» indígena perteneciente a la etnia Pemón Kamarakoto de Canaima***
Por: Gregorio Rivas
Presidente de ASOCANAIMA
@gregoriorivas
Canaima — Venezuela.-
¡Hola a todos!
En el silencio sagrado que solo se rompe por el rugido de nuestras cascadas y el susurro del viento entre los tepuyes, me detengo. Como presidente de la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (ASOCANAIMA), pero sobre todo como un habitante más de esta tierra bendita, siento el deber de alzar la voz en este mes de la mujer. No para hablar de cifras, ni de rutas, ni de logística; hoy quiero hablar de la raíz, del origen y de la fuerza que sostiene este paraíso: la mujer indígena.
Hablar de la mujer Pemón, específicamente de nuestra etnia Kamarakoto, es hablar de la eternidad. Ellas no son solo parte del paisaje; son sus arquitectas espirituales. Desde tiempos inmemoriales, la mujer indígena ha poseído una visión que el mundo moderno apenas comienza a vislumbrar: la ancestralidad como brújula. Para ellas, la tierra no es un recurso, es una madre; y el río no es solo agua, es la sangre que conecta a los abuelos con los hijos que vendrán.
Nuestras mujeres Kamarakoto guardan en sus manos la memoria de la creación. Sus costumbres no son ritos vacíos, son actos de resistencia cultural. En la molienda de la yuca, en el tejido de cada cesta y en el cuidado celoso de las semillas, ellas están escribiendo, sin tinta, la historia de nuestra supervivencia.
Una reflexión para el mundo
En este aniversario que celebra la fuerza femenina a nivel global, mi mensaje desde el Parque Nacional Canaima es una invitación a la pausa. El mundo corre, pero la mujer indígena camina al ritmo de la naturaleza. Ella nos enseña que la verdadera evolución no es tecnológica, sino espiritual.
¿Qué sería de Canaima sin la sabiduría de la mujer que interpreta el canto de las aves para saber cuándo lloverá? ¿Qué sería de nuestro turismo sin la calidez de su hospitalidad, que no es otra cosa que el amor por su hogar compartido con el visitante?
«A todas las mujeres del mundo, les enviamos un soplo de aire puro desde la cima del Auyantepuy. Pero mi reconocimiento más profundo es para ti, mujer Kamarakoto: tú eres la guardiana del fuego, la que mantiene viva la llama de nuestra identidad mientras el resto del mundo parece olvidar quién es».
Cultura, tradición y futuro
Desde ASOCANAIMA, entendemos que el turismo con propósito debe nacer del respeto a esta ancestralidad. No podemos invitar a conocer Canaima si no honramos a quienes han sido sus custodias por siglos. La mujer indígena es el puente entre el pasado mítico y el futuro sostenible que todos anhelamos.
Hoy, nos comprometemos no solo a celebrar su existencia, sino a proteger su legado. Que su visión ancestral nos guíe para que cada paso que demos sobre esta tierra milenaria sea con la reverencia que merece un templo.
Inés Jiménez: El rostro de la Eco-Mujer Maravilla
En este camino de reconocimiento, no puedo dejar de mencionar a quien es mi compañera de vida y una incansable guerrera de nuestra cultura: Inés Jiménez. Como mujer indígena, Inés personifica la lucha diaria por preservar los valores que nos definen. Su labor no se limita a las palabras; se manifiesta en su entrega por empoderar a las mujeres de nuestras comunidades, recordándoles que su identidad es su mayor tesoro. Ella es el vivo ejemplo de que la modernidad y la tradición pueden caminar de la mano si el corazón permanece arraigado a la tierra.
Que su ejemplo de liderazgo y amor por lo nuestro sea la luz que inspire a todas las mujeres que, desde cualquier rincón del mundo, luchan por un futuro más verde y más humano.
A ti, mujer, que eres raíz, montaña y río: gracias por enseñarnos a mirar con el corazón.















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