***Tras cumplir 255 años de historia, esta ciudad estratégica se reafirma como el epicentro cultural y comercial del estado Bolívar, donde la majestuosidad del río Orinoco se funde con la tradición ancestral de la coroba***
Yhonny Rodríguez | CNP 25.976
Caicara del Orinoco.- Fundada el 20 de abril de 1771 por Don Manuel Centurión, Caicara del Orinoco se erige con orgullo en la ribera sur del río padre. Conocida históricamente bajo el poético nombre de la «Niña del Sol», esta ciudad no es solo un punto geográfico, sino un baluarte estratégico que ha servido durante siglos como el puente vital para la integración comercial y cultural entre la vasta región de Guayana y el resto de Venezuela.
Su identidad, forjada al calor de un sol inclemente pero generoso, se fundamenta en raíces indígenas profundas que aún hoy respiran en sus calles y costumbres. El municipio Cedeño encuentra en Caicara un espejo de su diversidad, donde la herencia de los pueblos originarios se mezcla con la visión de desarrollo de un pueblo que entiende su rol fundamental en la geopolítica del sur del país.

Uno de los mayores orgullos de esta tierra es su patrimonio natural, representado magistralmente por la palma de coroba. Este símbolo no solo adorna el paisaje, sino que es el alma de la gastronomía y la artesanía local; celebrar a Caicara es, inevitablemente, rendir tributo a la coroba, cuya feria anual atrae a visitantes que buscan conectar con la esencia más pura de las tradiciones bolivarenses.


A través de sus más de dos siglos de existencia, el pueblo caicareño ha demostrado una resiliencia inquebrantable ante los desafíos. Hoy, la ciudad se proyecta hacia el futuro como un referente de trabajo arduo, aprovechando su ubicación privilegiada frente al Orinoco para impulsar nuevas rutas de intercambio y fortalecer el turismo fluvial que tanto potencial guarda para la nación.
Honrar este nuevo aniversario de Caicara del Orinoco es reconocer su valor como destino de fe, trabajo y cultura. Al recorrer sus riberas, el visitante descubre que el verdadero tesoro de la «Niña del Sol» reside en su gente: un capital humano apasionado que custodia con celo el legado de Don Manuel Centurión, mientras construye con esperanza el porvenir de la puerta de entrada a Guayana.
Prensa Asocanaima














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