***Desde el Parque Nacional Canaima, la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (Asocanaima) celebra con orgullo el 262° aniversario de Ciudad Bolívar, rindiendo homenaje a su invaluable legado histórico, su riqueza cultural y sus atractivos turísticos. Asimismo, la organización hace un llamado a la acción para consolidar una alianza inquebrantable entre el sector público y privado que impulse el desarrollo turístico sostenible de la emblemática capital bolivarense***
Por: Gregorio Rivas
Presidente de ASOCANAIMA
@gregoriorivas
Canaima—Venezuela.-
Desde las inmediaciones más profundas de la selva ancestral, allí donde la cuna del majestuoso Salto Ángel desafía al cielo y las aguas de la caída más alta del mundo rugen con una fuerza que estremece el alma, escribo estas líneas. Soy testigo de una tierra bendecida, y hoy, con el eco imponente del Parque Nacional Canaima vibrando en mi pecho, levanto la voz. Desde la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (Asocanaima), como guardianes de un legado vivo dentro y fuera del estado, nos sumamos con infinito orgullo, fervor y emoción a un acontecimiento trascendental: la gran celebración de los 262 años de nuestra amada e inmortal Ciudad Bolívar.
¡262 años de historia, resistencia y libertad! Para entender la verdadera grandeza de este aniversario, debemos viajar en el tiempo. Esta joya que hoy festeja más de dos siglos de vida nació primero como Santo Tomás de la Guayana, una fortaleza contra piratas y colonizadores. Más tarde, el destino y el imponente río la rebautizaron como la vieja Angostura. Fue precisamente en este estrecho estratégico donde el Libertador Simón Bolívar sembró las bases de la Gran Colombia en su célebre Congreso. Angostura es el crisol donde se fundió la libertad de medio continente, una estirpe de heroísmo que corre por las venas de cada bolivarense y que hoy, convertida en Ciudad Bolívar, brilla con luz propia en este magno cumpleaños.
Al adentrarse en sus calles en este aniversario, es imposible no quedar rendido ante el bellísimo Cuadrilátero Histórico, un tesoro colonial detenido en el tiempo. Caminar por aquí en plenos 262 años de la ciudad es respirar el aire de los próceres: es tocar las paredes de la Casa del Congreso de Angostura, admirar la Catedral Metropolitana y perderse en la majestuosa Plaza Bolívar. Cada fachada colorida, cada piedra empedrada y cada balcón colonial cuentan una historia de valentía que resuena con más fuerza que nunca en este día festivo. Este cuadrilátero es el corazón palpitante de nuestra identidad y un museo a cielo abierto que todos debemos honrar.
La verdadera esencia de esta cumpleañera radica en su gente: los bolivarenses. Su gentilicio es sinónimo de calidez, de brazos abiertos y de un orgullo inquebrantable por sus raíces. En el marco de estos 262 años, sus costumbres, su música y sus expresiones folclóricas llenan de vida cada rincón. Además, la gastronomía local es un pilar fundamental de la experiencia festiva. Imposible celebrar este aniversario sin deleitarse con el legendario pelao guayanés o el emblemático pescado de río, donde la sapoara y el bocachico son los reyes de la mesa, acompañados del tradicional queso de telita y el ancestral casabe.
Pero este cumpleaños número 262 también debe ser un llamado a la acción. El turismo en el estado Bolívar requiere de una orquesta que suene en perfecta armonía. Destaco con total convicción que solo a través de una unión inquebrantable entre el sector público y el sector privado se podrá mantener en alto la actividad turística. La infraestructura y la promoción necesitan del compromiso del Estado, pero también de la pasión y la inversión de los operadores privados. Juntos somos los responsables de proyectar los destinos deslumbrantes de la ciudad, desde el remanso de paz del Jardín Botánico hasta el histórico Fortín del Zamuro, que regala vistas panorámicas espectaculares de la ciudad.
A medida que el día avanza en esta jornada de júbilo, la vida se traslada al Paseo Orinoco. Caminar por este malecón es una experiencia mística, especialmente cuando el sol empieza a despedirse y regala el más bello atardecer sobre el Puente Angostura. Ver el cielo teñirse de tonos dorados y violetas mientras la silueta de esta obra de ingeniería se refleja en el río es el mejor regalo de cumpleaños para la ciudad.
Termino este recorrido ratificando nuestra promesa desde Asocanaima de seguir trabajando sin descanso. Ciudad Bolívar, la antigua Angostura, sigue de pie, digna y hermosa en sus 262 años. ¡Que viva Ciudad Bolívar en su aniversario!














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