Yhonny Rodríguez
CNP 25.976
Barquisimeto.- Desde las raíces de Curarigua hasta los grandes escenarios, este intérprete larense fusiona la herencia del folklore con una propuesta romántica y humana, consolidándose como un baluarte del turismo musical en Venezuela.
El folklore llanero es, quizás, el imán más poderoso del turismo cultural en Venezuela. No es solo música; es el aroma a tierra mojada, el sonido del arpa que despierta la sabana y las historias que se cuentan al atardecer. En este escenario vital emerge la figura de Williams Meléndez, un cantante que no solo interpreta notas, sino que plasma en su voz la geografía emocional de un país que canta con el alma.
Raíces de granito y melodía
Nacido un 1 de febrero en Cabudare, estado Lara, la identidad de Williams está tejida con el hilo de la gratitud. Para él, Venezuela no es solo un territorio; es una madre, una familia y el escenario de una herencia sagrada. Su formación comenzó lejos de las academias, en el corazón de las parrandas familiares de Curarigua, tierra de su padre y abuelos. Allí, entre el polvo de las sabanas y el repique del cuatro, se sembró la semilla de un sueño: convertir su voz en el idioma universal del sentimiento llanero.


El camino del artista: Entre el campo y la orquesta
La historia de Williams es un testimonio de constancia y humildad. Aunque posee formación técnica como TSU en Agrícola, oficio que lo conecta con la tierra productiva, la música siempre fue su norte. Desde aprender a tocar un cuatro viejo y roto de forma autodidacta en los pasillos del Tecnológico de Yaracuy, hasta su preparación actual en el Núcleo de Música de las Orquestas bajo la tutela del maestro Elías Mújica, donde estudia el contrabajo.

Esta dualidad entre lo empírico y lo académico le otorga un sello personal único. Sus influencias beben de grandes maestros como Jorge Guerrero y Reynaldo Armas, pero su interpretación se eleva a un plano espiritual cuando se enfrenta al público, logrando una conexión que él define como «otro plano de existencia».
Promotor del turismo folklórico y humano
Hoy, Williams Meléndez es un motor del turismo cultural. A través de sus promocionales “Mía” y “Te irá mejor sin mí”, invita al oyente a un viaje por el romance y las vivencias reales del venezolano. Su propuesta no se limita a la tarima; su innovador proyecto de sketches para redes sociales busca narrar las historias que dan vida a sus canciones, humanizando la figura del artista y acercando el folklore a las nuevas generaciones.
Para el turista que visita Lara o los llanos, escuchar a Williams es completar la experiencia del viaje. Sus canciones son el soundtrack de los paisajes que recorremos, una mezcla de amor, desamor y la sencillez de quien viene de abajo y avanza paso a paso.
Un legado de humildad
Williams Meléndez no mide su éxito en cifras, sino en el aplauso sincero. Su sueño es el de aquel niño que imaginaba cantar en las ferias de su pueblo, enamorando desde una ventana con cuatro en mano. Desea ser recordado como un profesional que dio todo por su música y por dejar en alto el nombre de Venezuela.
Quien escucha a Williams por primera vez, se encuentra con música hecha con sacrificio y verdad. Es la invitación a descubrir una Venezuela que no solo se visita, sino que se siente a través de sus cantantes. Porque para este baluarte larense, la música no es un accesorio de la vida: la música es la vida misma.















Leave a Reply