Por: Gregorio Rivas
Presidente de ASOCANAIMA
@gregoriorivas
Canaima—Venezuela.-
¡Hola a todos! Tras casi dos décadas de surcar los cielos de la Guayana Venezolana, de navegar sus ríos sagrados y de sentir el pulso de su tierra, la perspectiva de la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (ASOCANAIMA) ha evolucionado. Ya no nos vemos como simples guías en un destino; nos reconocemos como custodios de un legado.
Hoy, el estado Bolívar no solo ofrece un viaje al corazón de la naturaleza, sino una invitación a participar en la nueva historia del turismo en Venezuela: un modelo donde la conservación y la cultura indígena son el eje innegociable de la experiencia.
La antigua visión utilitaria, que dictaba que el mundo existe únicamente para servir a la humanidad, ha caducado definitivamente ante la imponente realidad de la Guayana. En Canaima, hemos comprendido que la selva no es un inventario de recursos a explotar, sino un ser vivo y soberano cuyos ciclos, evolución y complejidad representan un mandato ético que trasciende cualquier interés comercial. Esta comprensión nos obliga a defenderla como un sujeto con derechos propios, impulsando un marco legal y social que proteja su existencia frente a la vieja lógica de la extracción y el consumo.
En este nuevo paradigma, los icónicos tepuyes dejan de ser meros accidentes geográficos para revelarse como guardianes ancestrales de las reservas de agua dulce más puras del planeta y custodios de una medicina milenaria que el bosque guarda celosamente. Su biodiversidad no es una cifra estadística, sino el recordatorio máximo de que el valor de un ecosistema es innegociable y trasciende cualquier cálculo económico o flujo de visitantes. Proteger este santuario es, en esencia, reconocer que la dignidad de la tierra y la nuestra son un mismo destino que debemos salvaguardar.

El Verdadero reto: Cambiar nuestra mirada
El verdadero reto en Canaima, y en cualquier área de valor ecológico y cultural, no es meramente explorar lo prístino, sino cambiar nuestra mirada.
El turismo debe transformarse en una herramienta poderosa que promueva una conciencia donde la diversidad cultural no se tolere, sino que se celebre y se integre. Donde la naturaleza no se vea como una fuente de extracción, sino que se honre como el legado fundamental que es.
Desde ASOCANAIMA, entendemos que el turismo debe ser el escudo de estas culturas. No se trata de «tolerar» la diversidad, sino de integrarla como el pilar fundamental de nuestra identidad nacional. El bienestar del pueblo Pemón es el termómetro del éxito de nuestra gestión.
El Nuevo Paradigma: De la extracción a la regeneración
El verdadero reto en Venezuela no es meramente explorar lo prístino, sino cambiar la mirada del viajero. La nueva historia del turismo que estamos escribiendo se basa en tres ejes de transformación radical:
Percepción del entorno: La naturaleza como fuente de extracción y como legado fundamental y ser vivo.
Relación cultural: Observación pasiva de los pueblos originarios, celebración, integración y empoderamiento social.
Impacto económico: Beneficio centrado en la cadena de servicios y herramienta de regeneración ecológica y cultural.















Leave a Reply