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“Uniendo lo mejor del estado Bolívar y Venezuela para escribir la nueva historia del turismo”

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Donde la naturaleza es hogar: El despertar de la identidad a través del ecoturismo


***Gregorio Rivas, presidente de ASOCANAIMA, expone cómo el ecoturismo en Canaima ha transformado la región al fortalecer la identidad cultural, generar una economía local circular y convertir a los habitantes en guardianes activos de la naturaleza***


Por: Gregorio Rivas

Presidente de ASOCANAIMA

@gregoriorivas

Canaima—Venezuela.-

Desde mi posición al frente de la Asociación de Operadores Turísticos de Canaima (ASOCANAIMA), he tenido el privilegio de ser testigo de cómo el turismo, cuando se ejerce con consciencia, deja de ser una simple actividad comercial para convertirse en el alma de nuestro territorio. Hoy quiero compartir con ustedes por qué el ecoturismo es, en esencia, el mayor acierto para el futuro de nuestra región y de nuestra gente.

El ecoturismo como motor de identidad

Uno de los logros más profundos que hemos alcanzado es la reconexión de nuestras comunidades con sus raíces. El ecoturismo obliga a mirar hacia adentro con orgullo. Lo que para un local puede parecer cotidiano un tejido ancestral, una historia transmitida por los abuelos o el saber de las plantas, para el visitante es una experiencia transformadora. Esta valorización cultural refuerza el sentido de pertenencia en nuestros jóvenes, mostrándoles que no necesitan migrar a las ciudades para prosperar; su riqueza está aquí, en su legado. Al empoderarse, la comunidad deja de ser un espectador pasivo para convertirse en el anfitrión y protector de su propio patrimonio.

El círculo virtuoso de la economía local

A diferencia del turismo de masas, que a menudo deja beneficios solo en grandes cadenas, el ecoturismo garantiza que el bienestar se quede en el territorio. Hablamos de generar empleo con propósito: guías, artesanos y cocineros cuyo sustento depende directamente de la salud de nuestros ecosistemas. Es una inversión en lo propio; los ingresos se transforman en mejores servicios y educación, porque entendemos que el bienestar del entorno es, indiscutiblemente, el bienestar del negocio. Si la selva y los ríos están sanos, nuestra economía también lo estará.

Quizás el cambio más valiente ha sido la transición de una economía de extracción a una de protección. Hemos visto a hermanos que antes dependían de la minería o la tala convertirse hoy en los más férreos guardianes de la naturaleza. El ecoturismo convierte al paisaje en un activo vivo. Ya no se trata de explotar la tierra hasta agotarla, sino de protegerla para que siga contando historias. Se genera así una educación ambiental recíproca: el visitante aprende a respetar lo sagrado, y el local tecnifica sus conocimientos para el manejo de desechos y el uso de energías limpias, asegurando un equilibrio duradero.

Finalmente, el ecoturismo real impacta la vida de nuestras familias en tres vertientes precisas. Primero, mejora la infraestructura compartida, como las comunicaciones y el transporte. Segundo, brinda una satisfacción emocional profunda; no hay mayor orgullo que mostrar la majestuosidad de «nuestra casa» al mundo entero. Y tercero, nos devuelve la soberanía. El ecoturismo permite que la comunidad decida qué mostrar y cómo ser vista, protegiendo con celo sus lugares sagrados y su privacidad.

Reflexión final

El verdadero acierto del ecoturismo no es explotar el paisaje, sino celebrarlo junto a su gente. La naturaleza no es un escenario, es nuestro hogar. Mi mensaje para todos operadores, visitantes y habitantes es que nuestra misión es asegurar que las futuras generaciones reciban una tierra fértil y una cultura viva. Al final del día, el turismo sostenible es la herramienta que nos permite prosperar sin traicionar lo que somos.

Desde ASOCANAIMA, reafirmamos nuestro compromiso de seguir siendo los guardianes de este legado ancestral. No solo promovemos un destino, compartimos una forma de vida que late en el corazón de nuestra selva y en la fuerza de nuestros ríos. Los invito a que juntos sigamos construyendo este camino, donde la sostenibilidad sea la brújula que nos guíe hacia un futuro donde nuestra tierra y nuestra gente sigan brillando con luz propia, protegiendo siempre lo que nos hace únicos ante el mundo.

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